N O T I C I A S:

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Megaoperativos en el Alto Huallaga: afectados esperan justicia

09 noviembre 2017

Estaban cargados de espectacularidad y excesos, con cierta efectividad.
Felipe Páucar.
Durante el conflicto interno en el país y especialmente en el Alto Huallaga y Vraem, una de las estrategias fue la realización de grandes operativos policiales y militares contra el terrorismo, narcotráfico y crimen organizado, con el resultado de muertos, heridos, detenidos, torturados y encarcelados. Algunos eran presentados a la prensa como delincuentes y pasados los años no se les probó delitos, tampoco hubo aclaración o disculpa. Los afectados junto a sus familias caían en desgracia porque al ser tipificados como terroristas o narcotraficantes eran excluidos de la sociedad que desconfiaba o los repudiaba.
“El fin justifica los medios”, argumentaban los senderistas para justificar sus alianzas nada santas. Casi lo mismo decían policías, militares, fiscales, jueces y funcionarios de todo nivel responsables o partícipes de los megaoperativos. Incluso se llegó a justificar las carnicerías y masacres contra poblaciones rurales con el inaceptable argumento: “No importa matar a cien con tal que muera un terrorista.”, en el contexto de un uso desproporcionado de las armas mediante: ‘tierra arrasada’ o ‘a sangre y fuego’, entre 1989 y 1998.
“Operativos Verde Mar I y II”, “Operativo Aries”, “Operativo Huracán”, “Operativo Fierro 2003”, “Operativo Crepúsculo”, “Operativo Eclipse 2010”, entre otros, fueron los más espectaculares que sin duda tuvieron contribución positiva en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, pero también sumó víctimas producto del uso desmedido de la fuerza pública, la arbitrariedad en la aplicación de la ley y la consagración del soplonaje y la delación de asesinos y sanguinarios narcoterroristas que tenían la oportunidad de sindicar a otros como terroristas o narcos, con tal que sus propios delitos -por el hecho de acogerse a la ‘delación premiada’- sean disminuidos en años de prisión.
Entre los operativos indicados, el de mayor espectacularidad y excesos es “Eclipse 2010”, por la forma cómo se realizó, los objetivos perseguidos, la participación de cientos de policías, decenas de fiscales y el número de detenidos en simultáneo en las ciudades y área rural. La lista de presuntos terroristas y narcos a capturar vivos o muertos era 156. En la primera etapa fueron detenidos 42 y llevados en avión a Lima, con otras capturas se llegó a 136 encarcelados y procesados.
Transcurridos siete años del operativo ninguno de los procesados en libertad o en cárcel tiene sentencia judicial condenatoria o exculpatoria, pero casi todos fueron liberados por exceso de prisión sin sentencia judicial. Este mes podrían ser sentenciados a penas privativas de libertad por los delitos de pertenencia o colaboración con el terrorismo, sobre los que existe acusación fiscal y ello los mantiene al borde de la desesperación.
El operativo tuvo el objetivo de desarticular las bandas de narcos y al grupo terrorista Sendero Luminoso. Sin embargo, dada la carencia de pruebas y transcurridos cinco años, los jueces tuvieron que descartar las acusaciones por narcotráfico y quedarse con lo de terrorismo, pues las sindicaciones de testigos eficaces no fueron desvirtuadas. “Es la palabra de ellos contra la nuestra.” expresan.
Uno de varios procesos controversiales de Eclipse es el que involucra a Javier Ángel Magallanes Godoy (Lito) a quien tres testigos o colaboradores eficaces sindican de haber formado parte de Sendero Luminoso como presidente de la Afavdeah, una asociación de familiares de víctimas del terrorismo y contraterrorismo y cuyas actividades, según Magallanes, fueron públicas y de conocimiento de las autoridades así como de la Defensoría del Pueblo de Tingo María.
Los testigos eficaces (exsenderistas) afirman que Afavdeah era un organismo de fachada del grupo terrorista Sendero Luminoso, creada con el fin de conseguir del Estado reparaciones económicas para las víctimas de la violencia política y que una parte fuera entregada a Sendero Luminoso.
Los exdirigentes de Afavdeah niegan tales acusaciones. Ponen como antecedente que durante el fallido operativo para capturar al ‘camarada Artemio’ en el caserío Wiracocha distrito de Pueblo Nuevo y donde se logró filmar al líder senderista en reunión con un grupo de dirigentes cocaleros y de la asociación de familiares víctimas de la violencia, Javier Magallanes fue acusado por ‘Artemio’ de ser el autor de la filmación y como tal este ordena su muerte y la de su familia. De nada sirvió que lo negara. “Eso prueba que él no era un senderista o alguien de confianza del terrorista en cárcel”, sostienen.
El “Operativo Eclipse 2010”, fue decisivo para debilitar a los gremios cocaleros que luchaban por defender sus cultivos de coca mediante movilizaciones y protestas, con paros y huelgas y sirvió para que con posteriores capturas de mandos de Sendero Luminoso lograr la ubicación y captura de Florindo Flores Hala, ‘Artemio’, el 12 de febrero de 2012, con lo que el senderismo en el Alto Huallaga llegó a su fin, luego de permanecer 30 años y desde hace una década con un grupo minúsculo de gente armada, por increíble que parezca.
Los jueces dictarán sentencias en breve y estas deberían estar sustentadas en pruebas o en criterios de conciencia en las que la duda favorece al reo, tal como lo manda la Constitución y las leyes. También deben favorecer a la democracia y a los derechos humanos, porque está demostrado que la política criminal (reprimir por reprimir) no ha sido eficaz en prevenir, ni resolver los problemas de pobreza, desarrollo rural, ni de seguridad. Se requiere sumar otras estrategias más inteligentes para frenar amenazas de esta naturaleza en el futuro y evitar retrocesos al pasado. Fuente: expediente judicial, testimonios, entrevistas, publicaciones y archivos.

136 personas fueron detenidas y encarceladas en el Operativo Eclipse del 2010. (Página 3)

http://pagina3.pe/megaoperativos-en-el-alto-huallaga-afectados-esperan-justicia/


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©.-Lic. Julinho Aguirre Soto Director General.