N O T I C I A S:

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Daniel Alomía Robles

04 marzo 2017

Un acercamiento a la vida y obra de un huanuqueño ilustre. Daniel Alomía Robles vino al mundo el 3 de enero de 1871. Hijo de don Marcial Alomía, inmigrante de origen francés, y doña Micaela Robles, dama huanuqueña de antepasados andinos, quienes decidieron enviarlo a Lima entre los años 1882 a 1884 para que estudiara en el colegio Nuestra Señora de Guadalupe, donde su tío Antonio enseñaba dibujo y caligrafía.
Tuvo como maestro a Manuel de la Cruz Panizo, compositor de música religiosa en varias iglesias y monasterios de Lima, quien lo instruyó en el solfeo y canto coral.

Aproximadamente desde los 15 años, recorrió varios lugares del Perú que incluían la serranía y la selva; recopilando los cantares y la música que se transmitían de generación en generación incluyendo las melodías tradicionales y leyendas de la época incaica y colonial, que lo llevaron ;  a coleccionar instrumentos musicales y ceramios de las antiguas culturas peruanas.
Tras sus viajes, Alomía Robles sintió atracción por la medicina, zoología y la botánica, que lo llevó a ingresar como estudiante libre en la Facultad de San Fernando (Universidad Nacional Mayor de San Marcos). En esa época el joven Alomía conoció al amigo de Panizo, Claudio Rebagliati, compositor italiano radicado en el Perú, quien le enseñó piano, armonía y composición.
En 1896  organizó una expedición con un grupo de su universidad a la selva en busca de hierbas y medicinales, llegando a San Luis de Shuaru, cerca de la Merced, donde lo alojaron durante un año los Padres Descalzos; ahí conoció al padre Gabriel Sala con quien entablo amistad y fue determinante para sus orientaciones musicólogas.
Su hijo Armando Robles Godoy, lo describía  como "un apasionado y desordenado en su juventud, extraordinario cantante y buen pianista, era el alma de las fiestas en una época en que no había radio ni discos".
Alto,  buen mozo y romántico, el músico  se casó con Sebastiana Godoy (Chana, como la llamaban desde niña) quien pertenecía a una familia muy acaudalada;  tuvieron 12 hijos y gracias a ella que era una gran pianista, Daniel Alomía Robles sistematizó su investigación  de 20 años por todos los rincones del país.
EL TEMA MÁS UNIVERSAL, PERO NO ÉL ÚNICO DE SU AUTORÍA
El Cóndor Pasa “(…) era instrumental y no cantada, era el título de toda la zarzuela y este fragmento era una especie de elegía (...) mi padre nunca se dio cuenta de la belleza que tenía y una cosa muy curiosa, esto se convirtió en parte del repertorio del conjunto de música vernacular, que también la tocaban porque no había como cantarla, no era una canción, entonces cuando la tocaban la tocaban en los instrumentos que manejaban”, recordaba  Armando Robles Godoy.
Su internacionalización llegó cuando un grupo llamado Los Inkas, viajó a París para dar algunos recitales (dentro de su repertorio estaba El Cóndor Pasa ). En uno de esos conciertos, lo escuchó el cantante, compositor y poeta norteamericano Paul Simon, quien se acercó a los músicos y les dijo que le había gustado mucho esa pieza y que le encantaría ponerle letra para convertirla en una canción, quería saber también a quien le tenía que pagar por los derechos de autor, los miembros de la orquesta o director (no se sabe con quién conversaría) informó equivocadamente que el Cóndor Pasa era una obra popular del siglo XVIII y que no había derechos de autoría.

Fue así como en 1970 Paul Simon le dio letra al Cóndor Pasa y la lanzó bajo su propia versión musical, con el título “If I Could”, que quiere decir "Si yo pudiera" y que se llegó a convertir en un hit mundial.

Tiempo después los herederos de Daniel Alomía Robles llevaron hasta los tribunales de EE.UU el reconocimiento de la autoría de El Cóndor Pasa.
“ (…) finalmente el arreglo se hizo en dos mitades, la mitad para Paul Simon y  la otra mitad para los herederos de mi padre, que dicho sea de paso ya había muerto hace muchos años, mi padre murió en el 42 y entonces toda esa plata la mandan a los herederos que es la décima parte de la mitad, todo lo que si no hubiera habido que compartir con Paul Simon y con los hermanos”, aclaró Armando Robles Godoy, en el VIII Congreso de IASPM-AL del año 2008.
La larga investigación que Daniel Alomía Robles realizó por todo el país y cuya duración fue de 20 años terminó por convertirlo, según palabras de su hijo Armando Robles Godoy en “(…) un huaquero de nuestra música antigua, anotó y clasifico todas las melodías que escuchaba copiando los versos de los cantos, las leyendas, las tradiciones, los cuentos; coleccionando instrumentos encontrados en las tumbas, dictando charlas y conferencias, ofreciendo conciertos, luchando sin descanso para difundir la buena nueva del que el Perú antiguo fue no solo rico en oro sino también en canciones y en medio de ese itinerario de alucinado se dio tiempo para componer sus propias obras musicales y para sostener a su familia que viajaba con él a todas partes”.

Aparte de El Cóndor Pasa, Alomía Robles cuenta con un gran repertorio musical, considerada como una de las colecciones folklóricas más importantes de América, compuesta por más de 600 melodías, aparte de los versos y los diversos textos; compuso más de 200 obras musicales originales, una ópera, dos sinfonías, la música para una película y la zarzuela dramática El Cóndor Pasa. 

“El tesoro musical más hermoso que descubrió mi padre fue el Himno al Sol, tal vez uno de los himnos más perfectos y de mayor belleza creado por el ser humano, es sin duda la obra cumbre del folklore peruano; creación de un genio musical anónimo de nuestra antigüedad y revelado a Daniel por un indígena de más de un siglo de edad”, comentó Armando Robles Godoy.

Viajó por toda América y finalmente vivió 14 años en Nueva York, donde falleció su esposa Chana, producto de una tuberculosis y un cáncer fulminante; algunos años después se casó con la hermana menor de su primera esposa, Carmela, madre de Armando Robles Godoy.

Armando Robles Godoy cuenta que “(…) desde la muerte de Daniel en 1942 hasta la muerte de mi madre 25 años más tarde, ella dedicó todo su tiempo y energía a luchar inútilmente para lograr la publicación de la obra folklórica de Daniel Alomía Robles, que su hermana Chana había ayudado a crear”.
En el año de 1990  se editó  las obras de Daniel Alomía Robles  en 3 tomos, gracias al  CONCYTEC y al Dr. Carlos del Río. Todo esto fue al esfuerzo y dedicación de su hijo Armando Robles Godoy.

En enero del 2004 El Cóndor Pasa se volvió parte de la identidad de cada peruano, así como también de cada uno de los que la aprecian alguna de las versiones que se generaron. Igualmente el ministerio de cultura nombró patrimonio cultural a la melodía El Cóndor Pasa, cumpliendo con la ley según el artículo 21 de la constitución peruana.
(*) Extracto de reportaje de Vania Gonzales y Yenni Medrano de la Universidad César Vallejo
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©.-Lic. Julinho Aguirre Soto Director General.