N O T I C I A S:

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Entre Usanzas y jeringonzas

09 noviembre 2015

ENTRE USANZAS Y JERIGONZAS
Por: Andrés Santa María Hidalgo
Cuando volvemos a Huánuco quienes ahí no vivimos, solemos involucrarnos a manera de recuerdo, en esos lindos modismos huanuqueños que formaron parte de nuestro léxico juvenil. En la plaza de armas un lustraco nos dice con su dejo característico ,,,lustraaada profe?,,, solsito nomás,,,, aceptamos gustosos e inmediatamente se da una conversa entre el lustraco y el profe, nos cuenta que el negocio está tela porque no hay aguaceros y los chusos no se ensucian, a la justa algunos días chispea y nada más, pero siempre sale algo para el pushpo por lo menos.
Las calles y el colegio eran los mejores lugares para desarrollar nuestras habilidades en los juegos de moda, llámese trompo, rayhuela, serriachi, bolitas, pelis y otros. En la rayhuela cada quien tiene su teja que se planta como queso en el Mundo y el serriachi hecho de chapa chancada y una cuerda torcelada es la mejor arma de los malosos hasta para cortarnos la camisa. Ni que decir del juego de bolitas que tenía su lecherita en la bola que más ganaba en el cuarto y pechi o los ñocos que son unos huequitos en la tierra, en donde se emboca la bola. Recuerdo con nostalgia, que antes de tales bolas se jugaba con jipuches, de color negro que se da en los árboles en una vaina resbalosa y que sirve para lavar ropa, por lo que también se le conoce como jaboncillo.
El trompo era cosa seria, había verdaderos maestracos en bailarlos, desde envolviéndolos con la piola y levantándolas al aire, hasta jalarlos con la punta y dominarla con la mano sin que toque el piso. Pero no solo era arte, también era guerra, cuando se jugaba a púa limpia hasta destrozar el trompo del adversario.
No faltaban algunos chiuches que lloraban viendo destrozados sus trompos y que jamás sería reemplazado por otro mas que sea similar. Cuando llegaba la moda de las pelis, los empleados del cine hacían su agosto vendiendo decenas de metros de películas que se rompían durante su exhibición o lo que es más, les metían tijera a propósito, disminuyendo ostensiblemente la duración de la película ante la rechifla del respetable. Las tiras de película se cortaban en rectángulos pequeños que correspondía a una escena y se jugaba a ras de la vereda. Había que procurar una caiga sobra la otra hasta taparla por lo menos la mitad, sino, se gritaba… ¡pelis, pelis, pelis!... y no pasaba nada. Parece tonto, pero era muy emocionante con especialistas en la materia.
Esto de las pelis me recuerda que para entrar al cine llevábamos revistas o chistes bajo el brazo para cambiarlos con otros que no habías leído. Había chistes como El Halcón Negro, Súperman o Batman que valían por dos. También los podías vender y con eso te pagabas tu entrada a la serial de los viernes.
Para seguir hablando de modismos o jergas huanuqueñas habría que referirnos a las curpas, que no eran mas que terrones duros como piedra, que servían como armas o balas para jugar a la serial. Cuando llevabas a alguien en el tubo de la bicicleta, en realidad se le anancaba lo cual daba lugar a una manera muy peculiar de conducir consistente en que uno pedaleaba y el anancado manejaba el timón. Lógicamente que anancar a una chica era lo mejor que te podía pasar. Recuerdo con asombro y hasta un poco de pánico una forma muy peculiar de ‘montar’ la bicicleta que consistía en pedalear con el pie izquierdo el pedal de ese lado y meter la pierna diestra por el cuadro de la bicicleta, para alcanzar el pedal derecho. En realidad no era montar precisamente, pero si se lograba avanzar con un punto de equilibrio a la media wiclla. Cosas de chiuches.
En esos tiempos no había césped, menos grass, había pasha o shata, donde con algo de suerte se jugaba al fútbol. Hoy les llaman zapatos de futbol, antes les decían simplemente chimpunes, y los de mi época empezamos jugando con chimpunes con puentes en vez de cocos, toperoles que les dicen ahora. Demás está decir que los chimpunes de puentes resbalan en la pashpa que es un gusto. La pelota era de cuero con un blader o pelota de jebe en el interior que tenía una pichina por donde se le inflaba con aire, para ello la pelota de cuero disponía de una boca que una vez inflada se amarraba con un pasador de cuero. ¡Ay de ti si al momento de cabecear te llegaba esa parte! Mínimo, una lesión en la frente.
Pero posiblemente el modismo más popular de nuestro pueblo era o es, aquella palabra que utilizamos para exclamar asombro. Los huanuqueños no decimos… Oh may gad!,,, o simplemente… ¡Ohhhhh!,,, ¡Que bárbaro!,,,,, decimos,,,,, ¡Wuischa!,,,,, Que parece derivarse de… ¡bestia! …o… ¡Qué bestia!...
Y así por el estilo, posiblemente usted tenga más modismos que recordar, por el momento, éstos son algunos de los míos que he podido guardar en mi tutuma de cuando era chiuche.
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©.-Lic. Julinho Aguirre Soto Director General.